La inquietante leyenda de la calavera

(Tradición mexicana)

 

 Cuentan los ancianos que entre 1850 a 1860, hubo un sacerdote cuyo apellido era Higuera; que oficiaba en el convento de San Bernardino.

Se dice que éste párroco, tal vez no conforme con su elección, se dedicaba con frecuencia a la vida mundana, violando los sagrados principios del "Sacerdocio". Cuentan que en las noches acostumbraba recorrer varias calles visitando diferentes antros de vicio.

Este recorrido comenzaba en la calle de las Estacadas y continuaba por Becerra y Tanco. Seguía por la actual "Carretera Nacional" subiendo después por la calle de Santa Anna.

Cierta vez recibió la visita de algunos fieles que querían informarle de un extraño fenómeno, que los tenía alarmados. Le contaron que por las noches, en las calles de Becerra y Tanco rondaba cuesta arriba una calavera.

El párroco, intrigado por la noticia; les recomendó que no se asustaran, que él más tarde iría al lugar de los hechos a comprobar la veracidad de los mismos.

Esa  misma noche emprendió su recorrida habitual y al llegar a Tanco y Becerra, esperó pacientemente. Pasado un buen rato, se hace presente la aparición.

El Padre Higuera, temeroso le dijo: - Espíritu, seas por el bien o seas por el mal, este no es tu lugar. Dime ¿qué buscas en estas calles que son domino de Dios?

La calavera le contestó con las siguientes palabras: -Soy la calavera del Padre Higuera y ando purgando condena.

Después de esto, desapareció. El Padre Higuera asustado, abandonó por completo la vida mundana que llevaba y se recluyó en el convento.

Pero un día, salió del convento y montó un asno, sin rumbo fijo. Nunca más se supo de ellos, ambos desaparecieron sin dejar huella.

 

Versión: Prof. Mirta Rodriguez

     
 

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