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  ARQUEOLOGÍA
   Un equipo de la Universidad de Birmingham afirma haber descubierto en las inmediaciones del castillo de Crathes, en Aberdeenshire, Escocia, pruebas contundentes del calendario lunar de 10000 años, construido en el Mesolítico.
   La pieza habría sido construida por comunidades cazadoras-recolectoras, hace aproximadamente 10.000 años, y se trata de uno de los monumentos más antiguos que se conocen en las islas británicas.

  Las excavaciones en el terreno conocido como Warren Field, se iniciaron en 2004, y desde entonces han ido apareciendo distintos objetos y elementos probatorios que los antecesores de los escoceses llevaban una vida comunitaria más desarrollada de lo que se creía. Los calendarios lunares más antiguos que hasta ahora se han hallado pertenecen a la civilización mesopotámica y son mucho más recientes que el escocés.
 
   El calendario también tiene “corrección astronómica” 
 
  El calendario, que consiste en una serie de hoyos excavados en forma alineada en el suelo, se cree contuvieron postes de madera que hacían visible con claridad cada medición temporal. La disposición de los hoyos se alinea también con el solsticio de invierno, con lo que el sistema tiene una “corrección astronómica” anual con la que se podía, eventualmente, calcular mejor el paso del tiempo y el cambio de las estaciones.

  "La evidencia sugiere que las sociedades de cazadores-recolectores de Escocia tenía la necesidad y la sofisticación para medir el tiempo a través de los años, a fin de corregir la derivación de estaciones del año lunar, además de que esto ocurriera cerca de 5.000 años antes de los primeros calendarios oficiales conocidos en el Cercano Oriente", señaló Gaffney.

  Los arqueólogos que trabajan en Escocia descubrieron lo que creen es el calendario lunar más antiguo del mundo: una serie de 12 hoyos grandes, con forma especial, diseñados para imitar las varias fases de la luna.

  Los hoyos se alinean perfectamente en el solsticio de invierno, de forma tal que hubieran ayudado a los recolectores y cazadores de la Gran Bretaña mesolítica a llevar un registro preciso del paso de las estaciones y del ciclo lunar. 

  Con casi 10.000 años de antigüedad, estos curiosos hoyos que marcan el ciclo lunar en Aberdeenshire, son, por mucho, el “calendario” más viejo que se ha descubierto, antecediendo en varios miles de años a monumentos de la Era de Bronce de Mesopotamia, que hasta ahora había tenido esa distinción.

  “Lo que estamos viendo aquí es un paso muy importante, en la más antigua construcción formal del tiempo de la humanidad hasta el inicio de la propia historia”, dijo Vincent Gaffney, profesor de Arqueología Espacial de la 
Universidad de Birmingham

  Los hoyos se alinean perfectamente en el solsticio de invierno, de forma tal que hubiera ayudado a los recolectores y cazadores en el Mesolítico.

  “La que representa la luna llena es grande y circular, de aproximadamente dos metros, y justo en el centro”, precisa Gaffney.

 
 Lo intrigante es que el arco está alineado perfectamente con un orificio en el paisaje, donde el Sol hubiera salido el día del solsticio de invierno, hace 10.000 años.

  Esto era importante, considera Gaffney, no solo porque aporta más evidencia apremiante respecto al propósito de los hoyos con forma de lunas, sino también porque en ausencia de alguna forma de calibración con el año solar, un calendario basado en 12 meses lunares pronto estaría fuera de sincronía con el Sol y carecería de sentido
.

  “Posicionar el calendario en el paisaje, de la forma en que lo hicieron, hubiera permitido que la gente que lo construyó “recalibrara” los meses lunares cada invierno para alinear su calendario con el año solar”, explica Gaffney.

  Y esto es algo que parecen haber hecho, puesto que la evidencia geofísica sugiere que los hoyos fueron conservados y periódicamente reconfigurados decenas de veces (tal vez hasta miles) durante el milenio subsiguiente, al menos hasta que el monumento tipo calendario pareció caer en desuso, hace alrededor de 4.000 años.

  Uso en la vida cotidiana. Seguir el tiempo y las estaciones hubiera tenido enorme importancia para las sociedades recolectoras y cazadoras de la Gran Bretaña mesolítica, tanto por motivos culturales como económicos. Era información útil para mejorar su poder como chamanes y su habilidad para predecir o “hacer que pasen” ciertos eventos astronómicos.

  También podían saber cuándo empezaría a migrar la caza o cuándo empezaría a nadar contra corriente el salmón del río Dee.

  “El valle Dee, donde se encuentran estos hoyos, durante mucho tiempo fue una intersección importante y área de reunión”, comentó Simon Fitch, arqueólogo especializado en el Mesolítico quien participó en el descubrimiento.

  Los hoyos fueron descubiertos por fotografía aérea en 2004, pero apenas recientemente se reconoció su importancia. Para ello, se utilizó tecnología de detección remota de última generación y programas computacionales desarrollados especialmente, que trabajaron con posiciones de salidas y puestas de Sol en el paisaje, hace 10.000 años.

  “Muestra que la sociedad de la Era de Piedra era mucho más sofisticada de lo que creíamos, particularmente en el norte, que hasta últimamente ha sido cierto tipo de página en blanco para nosotros”, dice Richard Bates, geofísico de la Universidad de St. Andrews, que hizo gran parte del trabajo de detección remota para el proyecto.

  “Esto comprueba que la gente de aquí tenía los medios y la necesidad de poder seguir el tiempo a través de los años y estaciones, y el conocimiento que necesitaría para corregir su calendario lunar con el año solar”, consideró Bates.

  “Es un paso importante en la historia del tiempo”, agregó.

  El Dr. Richard Bates, de la Universidad de St. Andrews, también participante en la excavación, dijo que el descubrimiento "es el más antiguo ejemplo de una estructura de este tipo, y no hay sitio comparable en Gran Bretaña ni Europa, durante varios miles de años después de que fue construido este monumento en Warren Field."

  El sitio de Warren Field fue descubierto por primera vez desde el aire en forma de inusuales marcas cortadas, por la 
Royal Commission on the Ancient and Historical Monuments of Scotland (RCAHMS).

  "Sería extraordinario pensar que nuestro reconocimiento aéreo puede haber ayudado a encontrar el lugar y el momento en que se inventó" comentó Dave Cowley, gerente de proyectos de reconocimiento aéreo en RCAHMS.
 
 
 

El calendario lunar y solar escocés tiene 12 hoyos alineados a lo largo de 50 metros.
   "El "calendario" lunar más antiguo del mundo descubierto en un campo en Escocia, que consta de 12 hoyos que registran las fases de la luna, y crean un ajuste anual en el solsticio de invierno para los cambios estacionales. La ilustración muestra cómo habrían funcionado las marcas creadas hace 10.000 años.
 
  En el calendario, ubicado en Crathes, muy cerca del castillo homónimo, en el valle del río Dee, a unos 18 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Aberdeen, hay un promedio de 29,5 días en un mes lunar, por lo que un año lunar es de unos 354 días, esto significa que es 11 días más corto que el año solar de aproximadamente 365 días. "Esto provoca un problema, ya que después de 3 años, los meses lunares son de ciclo desfasado con el año solar por alrededor de un mes", informa la Universidad de Bradford, tras los análisis del Dr. Chris Gaffney, y el asistente de investigación Tom Sparrow, quienes formaron parte del equipo de investigación.

  Para corregir esto, el monumento también se alinea con la salida del sol durante el Solsticio de Invierno, esto "se produce al mismo tiempo en el año solar, con el fin de mantener el vínculo entre el paso del tiempo, indicado por la Luna, y el año solar y sus estaciones asociadas", aclara la Universidad de Bradford.

  “La evidencia sugiere que las sociedades de cazadores recolectores en Escocia tenían la necesidad y la sofisticación de medir el tiempo a través de los años, para corregir la desviación estacional del año lunar, y esto se produjo cerca de 5.000 años antes de los primeros calendarios oficiales conocidos en el Cercano Oriente”, destacó el líder del proyecto 
Vince Gaffney, el profesor de Arqueología del Paisaje de la Universidad de Birmingham.
 
El Prof. Vince Gaffney, de la Universidad de Birmingham,
líder del proyecto.
 
 

Ubicación del condado de Aberdeen.
   Según el Dr. Sparrow, "la gente que construyó el monumento en Warren Field pueden no haber entendido por qué estos ciclos eran diferentes, pero reconoció claramente este desajuste y fueron lo suficientemente inteligentes para encontrar una forma de mantener al mismo tiempo un seguimiento de los dos y hacer una corrección", un 'reajuste’ "del ciclo lunar".
"La comprensión de las estaciones del año fue crucial para mucho más tarde las comunidades agrícolas, saber cuándo sembrar y cosechar durante todo el año, pero Sparrow cree que las comunidades anteriores no tenían realmente la misma necesidad". 
“Al hacerlo (el calendario), esto ilustra un paso importante hacia la construcción formal del tiempo y por lo tanto de la historia misma”, agrega el doctor Gaffney.
 
  “La capacidad de medir el tiempo es uno de los más importantes logros humanos” , destaca el informe. Según los arqueólogos, “el tiempo se ha 'creado' por la humanidad”, lo cual consideran como “fundamental para entender cómo se fue desarrollando la sociedad”.
Hoy los investigadores descubrieron que un monumento creado por cazadores-recolectores en Aberdeenshire hace casi 10.000 años, “parece imitar las fases de la Luna con el fin de realizar un seguimiento del mes lunar en el transcurso de un año” y también se alinea en la salida del sol del pleno invierno. Corrige la medida astronómica anual con el fin de mantener el vínculo entre el paso del tiempo indicado por la Luna, el año solar asincrónico y las estaciones asociadas.
  

Detalle del calendario de 10 mil años de 
antigüedad en Warren Field, Crathes.
 
 

El Dr. Richard Bates.
    El Dr. Richard Bates, de la Universidad de St. Andrews, comenta que “el sitio en Warren Field es único”“Proporciona emocionante nueva evidencia para el Mesolítico anteriores en Escocia que demuestra la sofisticación de estas primeras sociedades, y que revela que hace 10.000 años los cazadores-recolectores construyeron monumentos que les ayudaron a controlar el tiempo”, destaca el Dr. Bates en el informe .

“Este es el primer ejemplo de una estructura de este tipo y no hay ningún sitio comparable conocido en Gran Bretaña y Europa hasta varios miles de años después de que el monumento en Warren Field fue construido”, agregó el especialista.

Para el experto de Arqueoastronomía de la Universidad de Leicester,
Clive Ruggles, el sitio representa  una combinación de varios ciclos que se pueden usar para medir el tiempo tanto a nivel simbólico como práctico.
 
  “Es cierto que existen sociedades de cazadores-recolectores que utilizan los ciclos de la fase de la luna para ayudar a sincronizar diferentes actividades de temporada, pero es notable que esto podría haber sido monumentalizado en un período tan temprano", agrega el Dr. Ruggles.

El sitio de Warren fue descubierto desde el aire por una encuesta de la Comisión Real de Monumentos Antiguos e Históricos de Escocia, destacó David Cowley, parte del programa.
 
Otra vista del calendario de Crathes, en Aberdeenshire, Escocia.
  “Hemos estado tomando fotografías del paisaje escocés durante casi 40 años, registrando miles de sitios arqueológicos que no han sido detectados desde el suelo”, destacaron los investigadores.

La comunidades hace 10 mil años “necesitaban tener en cuenta cuidadosamente las temporadas”, o estaciones del año, especialmente considerado desde el punto de vista de los recursos alimentarios, algo “crucial para la supervivencia”, señala el Dr. Christopher Gaffney, de la Universidad de Bradford. “Estas comunidades dependían de las migraciones de los animales de caza” y conocer la falta de éstos era estar preparados para un período de posible hambruna.

Por su parte la arqueóloga Shannon Fraser del Servicio arqueológico Murray de Escocia del Este, quien ayudó en las excavaciones entre 2004 y 2006, concluye que  “nuestras excavaciones revelaron una visión fascinante de la vida cultural de las personas hace unos 10.000 años, y ahora este último descubrimiento enriquece aún más nuestro entendimiento de su relación con el tiempo y los cielos".
 
  El descubrimiento fue publicado en el sitio de Internet Archaeology, a fines de julio de 2013.
 

 ¿ EL PRIMER CALENDARIO LUNAR ? ¡¡¡ 30000 años !!!
 
¿Desde cuando sabemos contar?, ¿cuál fue la primera secuencia registrada?
Hay otro calendario mas antiguo aún que el calendario lunar de Escocia, y tenemos una prueba física, la placa ósea de Blanchard (Francia), aquí reproducimos una observación de las fases lunares, según Marshack (1985: 24-25) que la describe:

 Esta anotación no era escritura porque las unidades y posiciones no eran lingüísticas, y tampoco era aritmética porque las posiciones y su combinación, aunque cuantitativas, no se contaban o sumaban. No obstante, los procesos de solución de problemas implicados en la estructuración y secuencia de la anotación eran del mismo orden e incipientes que aquellos que se encontrarían en el posterior desarrollo del mantenimiento de registros escritos y aritméticos (...).

Una vez acabada la anotación de Blanchard, el grabador no tenía solo una imagen del crecimiento decrecimiento de la Luna, sinó que había creado además una imagen abstracta de continuidad y periodicidad del tiempo mismo. En esa cultura, cualquiera que viera la imagen y conociera la tradición probablemente habría visto en la secuencia serpenteante una imagen de la periodicidad y continuidad del tiempo.
Marshack
Aquí tenemos una transcripción de la placa de hueso de Blanchard en la que se puede ver las fases lunares.
 
 
Este calendario lunar esta datado en 30.000 años. Es el calendario más antiguo registrado hasta la fecha. Que nos permite aproximarnos a una cultura lunar y posiblemente de carácter matriarcado o al menos matrilineal.

Parecen unas matemáticas con una secuencia cifrada en código binario, donde la luna llena vendría a ser la unidad, el 1, y la luna nueva sería su ausencia, el cero. Los otros casos serían fracciones, no son ni ceros ni unos, son simplemente las diferentes fases lunares. Son totalidad de 69 lunas, en forma de zig zag.

Aparece representada la luna nueva como un círculo negro, la luna llena como un círculo blanco, y la luna creciente y la menguante como media luna, o un círculo dividido longitudinalmente en dos con una curvatura que según el giro nos permite observar que o bien se trataba de una luna creciente o de una decreciente.
 
La totalidad tan elevada de lunas nos hace pensar en más de una fase lunar, se trataría de dos ciclos lunares. Lo que implica que su pensamiento ya era complejo y la cultura paleolítica ya tenía asumido el sentido del tiempo que además podían entender la temporalidad astronómica.

En el Paleolítico, las condiciones climáticas eran relativas a la cuarta glaciación, que obligaba a la población prácticamente a vivir en cuevas o construcciones humanas similares, protegiéndose de un hábitat tan frío, que la observación del Sol era prácticamente  nula. Un cielo limpio sería el de la noche, y las fases lunares ayudarían a establecer las estaciones, importantes por el alimento, ya que la fauna paleolítica así como nuestros antepasados migraban.
 
 Todo esto nos hace pensar que tanto las matemáticas como la física son algo intrínseco al ser humano, y a nuestros antepasados. Observando  la Naturaleza creamos nuestra cultura científica.
  Referencias:

Giménez Lorente, Araceli. L'escultura al Paleolític. Lectura des d'una visió contemporània.Tesis doctoral. Universitat Politècnica de València, València 2004. 
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